APÓSTOLES PARA EL MENSAJE DE JESÚS Los Hechos de los Apóstoles

Hch 13, 14. 43-52

Apoc 7, 9. 14b-17

Jn 10, 27-30 

Los Hechos de los Apóstoles nos invitan a una lectura reposada, cuando esto sea posible, de sus primeros capítulos. En ellos se narra la historia de la primitiva comunidad cristiana, con sus dificultades, caídas y virtudes profundas y sinceras. Y también sus páginas son las primeras “crónicas” de la apertura principalmente de los Apóstoles a los judíos y no judíos, paganos o gentiles para anunciarles la Buena nueva de la persona y mensaje de Jesús.

 San Pablo y Bernabé entran en escena

La liturgia de hoy nos presenta ya a San Pablo (apóstol de los gentiles. Después de haber narrado su conversión (Hch 9) aparece ya en su tarea evangelizadora fuera de Jerusalén y sus contornos, acercándose a los judíos y paganos que viven fuera de Jerusalén para anunciarles la Buena noticia (el Evangelio) de Jesús. Lleva consigo a Bernabé, un “laico” desprendido y generoso de la primitiva comunidad cristiana (Hech 4, 36-37). ¡La compañía de los buenos cristianos hace bien a todos, quizá sobre todo a quienes trabajan en el apostolado!

Entre judíos y gentiles

Pablo y Bernabé comienzan su evangelización desde la cercanía personal: se presentan a judíos y gentiles, que conviven en la sociedad: entran en la sinagoga (como nuestra iglesia), se sientan como personas normales y desde ahí ofrecen las primeras palabras, palabras sobre Jesús, a quien ellos siguen. Esa primera predicación no debió terminar mal, al menos en general, porque muchos les pidieron que volvieran a la sinagoga para hablarles de Jesús. Muchos les siguieron y ellos  les exhortaban a permanecer fieles en lo que habían oído y que les había tocado en su interior.

No todo fueron facilidades

La persona de Jesús llama la atención. Y su mensaje también. Pero pasados los primeros encuentros, esa misma persona y mensaje choca con otros estilos de vida. Y nacen no seguidores, sino detractores y enemigos. Y éstos se mueven para expulsar a los nuevos evangelizadores, Pablo y Bernabé. Y Pablo y Bernabé saben encajar la persecución, aunque les duele. Y tienen palabras poco agradables, aunque no injuriosas: “era necesario anunciaros a vosotros en primer lugar la Palabra de Dios; pero ya que la rechazáis… nos encaminamos a los gentiles (a los no judíos), pues así nos lo ordenó el Señor”.

“Y los gentiles se alegraron”

El anuncio –la primera vez y también perseverantemente- tiene sus alegrías. Es la convicción de que se ofrece un gran bien a quien se adhiera vitalmente al mensaje de Jesús. Este domingo se tiene un recuerdo y oración especial por las vocaciones (no solo sacerdotales, sino también laicales), dispuestas a llevar la Buena nueva a nuestros contemporáneos, sean quienes fueren.

Para la semana: ¿Te unes o unirías en tu iglesia, tu parroquia… a quienes ofrecen el mensaje evangélico en los más diversos lugares y situaciones de tu mundo?