UN CONTRASTE LLAMATIVO A buen entendedor, pocas palabras le son suficientes.

 

1 Re 17,10-16

Heb 9, 24-28

Mc 12,38-44

 

En el evangelio de este domingo Jesús describe y juzga dos mundos reales, encarnados en los escribas vanidosos y la viuda pobre. Cierra los ojos y date una vuelta por el mundo, por nuestro mundo. A ver si encuentras algo parecido e interiorizas la actitud de Jesús.

Los escribas vanidosos

El evangelio describe, con breves trazos concretos y duros, una importante categoría de personas de su tiempo: presumidos en el vestido, acaparadores de reverencias, asientos de honor en los banquetes, devoradores de los bienes de los pobres. Cuatro referencias importantes. Y previene contra ellos.

Actualización: ¿Cómo encarnaríamos esos escribas (y compañía) en nosotros? Colores en la cara: linaje, títulos, dinero, crédito, categoría social, apariencias, crédito, qué dirán, disimulos, “mentiras”, engaños, “lucimientos”, caprichos, modas, último grito… Presunción y vanidad. En el siglo XVI todo esto era “la honra”, tan denostada por santa Teresa de Jesús.

La viuda pobre

En la Sagrada escritura las viudas, junto con los huérfanos y los extranjeros formaban la tríada más pobre y necesitada de la sociedad. Las lecturas de este domingo, tanto la primera como la tercera, hablan de dos viudas, una al borde de la desesperación callada y otra sentada junto al templo para ofrecerle a Dios lo poco que llevaba en la mano y compartirlo con los necesitados que pudieran beneficiarse de la acción caritativa del Templo del Señor.

Actualización: Basta abrir los ojos extrañados de que nuestros adelantos técnicos, innegables, no sean capaces de acabar con cierto lastre inhumano: hambre, inseguridad, fugas, “atracos” a la dignidad sobre todo de la mujer y de la infancia. Es una de las vergüenzas más llamativas de nuestra falta de solidaridad a todos los niveles.

El juicio de Jesús: “Guardaos de los escribas”; “esta viuda echó más que nadie”. A buen entendedor, pocas palabras le son suficientes.

Para la semana: Guárdate de las vanidades; comparte con algún gesto concreto lo poco que tienes; recuerda a quienes más sufren; no pierdas la confianza.