El bautismo El abrazo de Dios

 

La parroquia os felicita cuando pedís el bautismo para vuestro hijo y quiere ayudaros a preparar bien este sacramento tan importante.

El Bautismo nos hace hijos de Dios, para SlEMPRE. Somos hijos, hijos predilectos en los que Él se complace.

  • Y Dios siempre cumple su palabra, es fiel. Una paternidad, que por su parte, nada ni nadie la puede romper. Hijos de Dios.
  • Nos incorpora a la familia de Dios Padre, que es la Iglesia. Santa y pecadora. Con grandes virtudes y también debilidades. Pero somos parte de ella. Lo que un día , será lo que seamos entre todos.
  • Nos une a Jesucristo, nos hace sus hermanos y participamos de si vida, de su muerte y sobre todo de su resurrección.
  • Y nos llena del Espíritu Santo. De Él recibimos la Fuerza para ser hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Nos empuja a hacer del evangelio nuestra ley de vida y nos impulsa 8 amar. Sobre todo a amar.
  • Y nos libra del pecado original, y si somos adultos de todos nuestros pecados.

PARA LOS PADRES

  • En primer lugar tenéis que preguntaros la razón por la que queréis bautizar a vuestro hijo, y sobre todo que conlleva el compromiso de educarlo en la fe. Es importante que os preguntéis, ¿qué vamos a hacer y que compromisos nos conlleva el bautizar a nuestro hijo?
  • El sacramento, normalmente, ha de celebrar se en la parroquia en la que viven los padres o participan los padres. Si no es de la parroquia, debe solicitar un “permiso” de su párroco.
  • Debe solicitarse por los padres con la debida antelación (dos meses).
  • Hay una preparación pre-bautismal para los padres y padrinos.
  • En cuaresma, no hay bautizos.

PARA LOS PADRINOS

Es quien se compromete a ayudar a los padres en la educación cristiana de su hijo. Colaboran para que el niño llegue a conocer a Jesús y a vivir su fe.

  • Haber cumplido 16 años y tener capacidad para cumplir la misión de los padrinos así como intención de llevarla a cabo.
  • Pueden ser dos (hombre y mujer) o uno solo (hombre o mujer).
  • Deben haber recibido los sacramentos de iniciación: bautismo, eucaristía y confirmación.
  • Llevar una vida acorde con el compromiso que adquieren.