“Donde no hay amor, ponga amor y sacará amor” La alegría del amor

Jesús y los niños

Gén 2,18-24

Heb 2,9-11

Mc 10,2-16

 

“Donde no hay amor, ponga amor y sacará amor”

La celebración de la eucaristía es marco adecuado para hacer presente en ella el matrimonio cristiano. Lo manifiesta el hecho de que la liturgia de la palabra de este domingo concreto gira en torno a él, especialmente en torno al divorcio. Que gire sobre ella la breve homilía es señal de que nuestra liturgia quiere ser liturgia viva, que pone la vida concreta y real en el  centro de la misma.

Complejidad matrimonial. Porque efectivamente el matrimonio es una realidad viva, compleja, y que, siempre con la mirada en los orígenes del mismo y en la referencia a Jesús, debe atender también al momento cultural actual que forzosamente tiene que rozar al matrimonio. A poco que utilicemos las redes sociales topamos con la problemática matrimonial en múltiples situaciones, a veces insospechadas. Es nuestro contexto vital y en él nos movemos. No se llame a engaño; es una cuestión compleja.

Nadie está solo. No puede decirse que se hace la vista gorda a todo lo que atañe al matrimonio. Pensarlo puede ser una tentación, pero también las tentaciones se afrontan, aunque no se garantice una fácil victoria. El cristiano no debe decir que le dejan solo remando contra corriente en el mar del matrimonio, que no se preocupan de él y que, consecuentemente, con frecuencia no sabe si va bien o va mal, si es preferible esto o lo otro, etc. Sólo esta solo el que se aísla. Busque y encontrará.

Una Exhortación apostólica del papa Francisco. Con fecha 19 de marzo del 2016 el papa Francisco publicaba un Exhortación apostólica que llevaba como título Amoris laetitia (= La alegría del amor), sobre el amor en la familia. Es un documento rico, actual  y valiente. Hacerse con él es sencillo. Y dar con las páginas más interesantes para cada situación, también. Las redes sociales lo proporcionan con la largueza con que ofrecen otro material. La parroquia misma ofrecerá siempre gustosa el servicio de hacerlo accesible a los fieles. Su lectura es informante, discernidora, activa. Hacer un esfuerzo, compensa.

Darle gracias a Dios. Por la vocación matrimonial, la existencia de tantos matrimonios que viven conscientemente esa vocación, con sus gozos y esperanzas, tristezas y angustias, con su problemática. Y cooperar a construir un clima, general o al menos en el círculo en que nos movemos, en el que los matrimonios (y la familia en general) pueda respirar aires limpios. “Donde no hay amor, ponga amor y sacará amor” (san Juan de la Cruz).

Para la semana: dele gracias a Dios por su matrimonio, el de sus padres, el de sus hijos, el de sus amigos. Lea, y si es oportuno comente, alguna página de “La alegría del amor”.