DE JESÚS RESUCITADO A CRISTIANOS RENOVADOS La resurrección encontró siempre escépticos e incrédulos

Hch 5, 12-16

Apoc 1,9-11b.12-13.17-19

Jn 20, 19-31

La resurrección encontró siempre –y seguirá encontrando- escépticos e incrédulos, cualquiera que sea la cultura de cada tiempo. El cristiano no puede estar pendiente de lo que piensen los demás acerca de esta verdad que fundamenta nuestro presente y nuestro futuro. “Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe, escribió ya san Pablo. Y añadió: “pero no, Cristo resucitó”. Lo asumimos con cierta nostalgia, pero con mucho gozo presente: es una gozada vital al menos como asumimos tantas realidades que no nos explicamos.

De Jesús a sus discípulos

La Liturgia de la cuarentena pascual (los 40 días que siguen a la Pascua de Resurrección) nos recuerda las primeras apariciones del Señor resucitado. Ellas fueron consuelo para quienes constataban que el Jesús de carne y hueso ya no estaba visible entre ellos. Eran señal de que vivía, aunque “había cambiado de piso”. Ahora los ojos de quienes habían conocido a Jesús, habían discutido con él, habían comido con él, le habían abrazado o rechazado, etc. estaban puestos en quienes seguían creyendo que él estaba vivo. Esto desconcertaba a muchas personas. Y sigue desconcertando a muchos más. “Cuentos chinos”, dicen.

“La gente se hacía lenguas de ellos”

Los primeros discípulos de Jesús no formaban parte de elites de Israel. Y sin embargo, se habían convertido en ciudadanos que llamaban la atención. No eran exhibicionistas. Es que el pueblo los miraba y remiraba, los encontraba distintos, hacían cosas “raras” (iban al templo, etc.), eran valientes en dar testimonio, acogían a los necesitados (que eran muchos)…

“Crecía el número de los creyentes”  

Muchos habían creído que con la muerte de Jesús aquel grupo de pescadores y de mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea se iba a deshacer como un azucarillo en el agua. Y sin embargo, sucedió lo contrario: se les adherían muchas personas que seguían teniendo una vida normal, pero distinta. Algunos hicieron sus trampas; pero la tónica era realmente espectacular en la grandeza de su vida de sencillez.

¿Fue todo un sueño?

La Liturgia dominical nos refresca la memoria de una vida envidiable por su sencillez, valentía, fraternidad. Siempre alguien se preguntará si la narración de la vida de quienes primero siguieron a un Jesús muerto y resucitado no es un “cuento” o narración por Lucas de un sueño que tuvo una calurosa noche de verano. Se puede pensar que en la narración de esa vida de los primeros cristianos hay una parte de ilusión futura, deseada y aún no realizada. De hecho en la primera comunidad cristiana hubo también deficiencias. A veces graves. Entra dentro de las limitaciones humanas. Pero ello no puede negar el “cambiazo” de tantos como creyeron en la Resurrección de Jesús. ¿No hubo un Judas en el grupo de los apóstoles que siguieron al Jesús pre-pascual?

Para la semana: familiarícese durante esta cuarentena pascual con la lectura de los 5 primeros capítulos de Hechos de los Apóstoles (¿son muchos?). A lo mejor se convertirá y resucitará a una vida nueva.