“SE ACERCA VUESTRA LIBERACIÓN” Levantad vuestras cabezas

 

Jr 33,14-16

1 Ts 3,12-42

Lc 21,25-28. 34-36

Con este domingo comenzamos el tiempo de Adviento, el primer paso del nuevo año litúrgico, la preparación para la celebración de la Navidad o nacimiento de Jesús. La vida cristiana, y la vida parroquial, debe tener suficiente creatividad para preparar y andar en nuestros días los caminos que llevan al portal de Belén a fin de encontrarnos con Jesús con nuevos bríos e ilusiones.

Una experiencia desilusionada

La primera lectura, tomada del profeta Jeremías, describe la desilusión de los judíos que volvieron a Jerusalén desde el destierro que habían sufrido en Babilonia. Al volver a Jerusalén y ver destruida la Ciudad santa que habían dejado, destruido el Templo y las murallas, se pusieron con mucho entusiasmo a rehacerlo todo de nuevo. Pero pronto se cansaron, se acobardaron y desistieron de seguir reconstruyendo la ciudad, sobre todo sus lugares más emblemáticos. Quizá a nosotros nos pasa algo parecido: se nos caen las manos no pocas veces, desilusionados de nosotros mismos, de nuestros valores y creencias.

“Levantad vuestras cabezas”

Sin embargo, siempre hay gente valiente, gente que anima, que entusiasma, que pasa a la acción, que supera la desilusión que en determinados momentos y situaciones se ha apoderado de su entorno. A pesar del ambiente desilusionado que les rodea, se sobrepone y grita a los postrados: “Levantad vuestras cabezas”, vuestro corazón, vuestras personas. No es fácil decir una palabra de aliento cuando se oye alrededor: “¿por qué y para qué?”. El cristiano tiene siempre una palabra actual, válida sobre todo en tiempo de Adviento:

“Se acerca vuestra liberación”

Mejor, se acerca vuestro “libertador”. ¿Cuántas veces no han cantado en la parroquia: “Libertador de Nazareth… ven junto a mí…”. Una y otra vez se oirán los cantos de liberación, significativos cantos de Adviento en este tiempo de incredulidad y de esperanza a la vez. El libertador está cerca, porque nunca está ausente, siempre está con quienes creen en Él y sólo espera que le den posada para entrar en la casa personal, comunitaria, universal. Ese libertador es Jesús: su persona, su vida, su mensaje, que se pone a la cabeza de quienes quieren seguirle.

Para la semana: Sé activo en este tiempo de Adviento; reencuéntrate con quien te ofrece siempre la liberación de todo cuanto te esclaviza.