La Virgen del Carmen, la Estrella del mar. Flor del Carmenlo

Foto de la Virgen del CarmenEn la Edad Media fue muy común llamar a la Virgen María “stella maris”, la estrella del mar. Los carmelitas a la vez que llamaron a María la “Flor del Carmelo” -ellos nacieron como orden religiosa en el Monte Carmelo- la invocaron como la “Estrella del Mar”. Así se dirigió a la Virgen San Simón Stock para pedirle la protección sobre los carmelitas: Flor del Carmelo Viña florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda, singular. ¡Oh Madre tierna, intacta de hombre, a todos tus hijos proteja tu nombre, Estrella del Mar!

Como Estrella del Mar es conocida la Virgen del Carmen por los marineros. En el siglo XVIII, cuando ya era muy popular la fiesta de la Virgen del Carmen en España, el almirante mallorquín Antonio Barceló Pont de la Terra impulsó la celebración de su fiesta entre los marineros que él mandaba. A partir de este momento, y en un proceso lento, la marina española fue sustituyendo el patrocinio de San Telmo por el de la Virgen del Carmen, y es que como canta la copla popular por encima de las olas van españolas galeras, y la Virgen del Carmelo es su mejor timonera. A lo largo del siglo XIX también los pescadores toman a la Virgen del Carmen como patrona, aunque muchos siguen invocando el patrocinio de San Pedro, y lo mismo sucede con la marina mercante. El 19 de abril de 1901 por una una Real Orden se proclama oficialmente a la Virgen del Carmen como patrona de la Marina de España. Esta disposición, refrendada por las firmas de la entonces Reina Regente, doña María Cristina de Habsburgo, y de su ministro de Marina, don Cristóbal Colón, duque de Veragua, decía que Su Majestad el Rey (q.D.g.) y en su nombre la Reina Regente del Reino, se ha servido disponer sea
declarada Patrona de la Marina de Guerra la Santísima Virgen del Carmen, que ya lo es de hecho de todos los navegantes.

Lo mismo que los carmelitas muchos escritores antiguos llamaron a la Virgen Estrella del Mar, entre otros San Isidoro de Sevilla, Alcuino de York y Pascasio Radberto, quien en el siglo IX escribía que María es la Estrella del Mar a la que debemos seguir con nuestra fe y comportamiento mientras damos tumbos en el mar proceloso de la vida. Ella nos iluminará para creer en Cristo nacido de ella para salvación del mundo. San Bernardo, el gran impulsor de la devoción mariana en el siglo XII, dedicó a la Virgen, invocada como Estrella del Mar, el siguiente texto: Si se levantan los vientos de la tentación: si te arrastran hacia los acantilados de la desesperación… mira la estrella; invoca a Maria. Si están a punto de ahogarte las olas de la soberbia, la ambición, la envidia, la rivalidad, mira a la Estrella; invoca a María, Estrella de la Mañana.