En mayo con María Que Madre nuestra es

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Mayo es el mes por excelencia dedicado a la Madre, a quien acudimos “con flores a porfía, con flores a María que Madre nuestra es”. Es un mes muy rico en fiestas, las primeras comuniones, las confirmaciones, el primer domingo recordamos a nuestras madres, el famoso día de la madre. Y es que durante todo el mes tenemos la posibilidad de cultivar nuestro amor a María: participando en alguna romería, pues tenemos muchas ermitas en nuestros pueblos y ciudades para peregrinar; teniendo algún gesto sencillo como llevar unas flores a la imagen de tu devoción que tengas más cerca acompañando con una oración; leyendo algún libro sobre ella; tratando de vivir como hijos suyos, mirándola como a una madre, contándole lo que nos pasa: lo bueno y lo malo; sabiendo acudir a ella en todo momento; demostrándole nuestro cariño, haciendo lo que ella espera de nosotros y recordándola durante el día; confiando totalmente en ella; Imitando sus virtudes: Ella es la mujer de profunda vida de oración, que vivía siempre muy cerca de Dios, mujer sencilla y humilde, más pendiente de los demás que de sí misma, vivía con alegría y sabía aceptar la voluntad de Dios en todo momento.

Y hablando de oración, recuerda que tenemos unas oraciones preciosas de María para todos los días: el Ángelus que se suele rezar al mediodía y que en Pascua se sustituye por el “Reina del cielo, alégrate” (publicado en el número anterior), y las tres avemarías al acostarse que no dejan de ser tres besos a María para descansar en paz.

Que tengas un mes de María muy cerca de ella.

Ángel F. Mellado