Padre nuestro O decir "Papá"

Dios PadreDecir “Abba” es algo mucho más íntimo, más conmovedor que llamar a Dios “Padre” simplemente. Por eso alguno ha propuesto que se tradujera esta palabra original aramea Abba con “Papá”. En vez de decir, “Padre nuestro”, decir “Papá”. Nosotros seguimos diciendo Padre nuestro, pero con el corazón estamos invitados a decir “Papá”, a tener una relación con Dios como la de un niño con su papá, que lo llama “papá”. De hecho, estas expresiones evocan afecto, calidez, algo que nos proyecta en el contexto de la infancia: la imagen de un niño completamente envuelta en el abrazo de
un padre que siente una infinita ternura por él. Y por eso, para rezar bien hay que tener un corazón de niño. No un corazón autosuficiente: así no se puede rezar bien. Como un niño en brazos de su padre, de su papá…

Imaginemos esta oración pronunciada por el hijo pródigo, después de sentir el abrazo de su padre que lo había esperado durante mucho tiempo, un padre que no recuerda las palabras ofensivas que él había dicho, un padre que ahora hace que entienda, sencillamente, cuánto lo extrañaba. Descubrimos entonces cómo esas palabras cobran vida, se fortalecen. Y nos preguntamos: ¿es posible que Tú, oh Dios, conozcas solo amor? ¿Tú no conoces el odio? No, contestaría Dios, yo conozco solo amor. ¿Dónde está en ti la venganza, la demanda de justicia, la rabia por tu honor herido? Y Dios contestaría: Yo conozco solo amor.